¿Su computadora está “remando”? Hay varias formas sencillas de devolverle su poder. La primera es aumentar su memoria, especialmente para modelos con sólo 4 GB. La segunda es abordar el almacenamiento, es decir, el disco duro. En un portátil, un disco de 2,5 pulgadas a 5400 rpm no es más de 115 MB/s. En una máquina de escritorio, el límite es de alrededor de 145 MB/s para un disco de 3,5 pulgadas a 5400 rpm. Por supuesto, puedes elegir modelos más rápidos, a 7200 o incluso a 10.000 rpm. Pero para un verdadero impulso, ¡cambia a SSD! Externamente, nada los hará se distingue de los discos duros de 2,5 pulgadas. Pero en el interior… memoria flash que les permite alcanzar velocidades de flujo de más de 400 MB/s, así como un funcionamiento más silencioso y un menor consumo de energía. No hace mucho tiempo, el principal problema del SSD era su alto precio, lo que significaba que debía limitarse a una pequeña capacidad (128 GB) si se contaba con un presupuesto reducido. Esto ya no es así gracias a la llegada de modelos como el MX300 de Crucial. Un SSD de 240 o 256 GB cuesta menos de 100 euros, lo que lo hace realmente atractivo. Además, esta capacidad es más que suficiente si almacena parte de sus datos en la Nube o en un soporte externo (disco, llave USB). Para esta guía “paso a paso”, sustituiremos el disco duro de un portátil de Windows por un SSD.